
¿Cual es el plan de Obama para el continente? El anuncio de la construcción de dos nuevas bases estadounidenses en Panamá, sumadas a las siete bases Colombianas, ha causado preocupación en los diversos países de la región. Por otra parte, constituyen un retroceso en la política de ese país, que había luchado por décadas hasta que en 1999 pudo desmontar la última de las 14 bases estadounidenses en su territorio.
El Ministro panameño de Gobierno y Justicia, Jose Raúl Mulino, anunció que su gobierno suscribiría antes del 30 de octubre un acuerdo con los EEUU para la instalación de dos bases militares estadounidenses. Una de ellas en Bahía Piña, en la frontera con Colombia, y la otra en Punta Coca, en el occidente del país. Estas bases tendrían como objetivo contribuir a la lucha contra el narcotráfico en la región.
Sin embargo, esta decisión del gobierno de Ricardo Martinelli, ha significado un retroceso con la política panameña de las últimas década. Desde los tratados Torijos-Carter de 1977 se venían desmantelando 14 bases estadounidenses en territorio panameño, lo que se terminó el 1ro de enero del 2000. Así mismo, se recuperó la soberanía del Canal de Panamá y se clausuró la tristemente célebre “Escuela de las Américas”, centro de enseñanza de torturas y de técnicas de “guerra sucia”. Panamá carece de fuerzas armadas propias, motivo por el cual no podría darle ningún uso a las instalaciones militares.
La decisión ha causado rechazo al interior de ese país. El Sacerdote Conrado Sanjur, Presidente de la Coordinadora Popular de Derechos Humanos de Panamá, advirtió que las bases son “focos de violación a los Derechos Humanos y al derecho internacional”. Pidió al gobierno pensar seriamente en la historia que ha vivido Panamá para decidir sobre la instalación de las bases. Esta noticia, sumada al establecimiento de las siete bases en territorio colombiano y la reactivación de la Cuarta Flota en el Atlántico Sur, levanta sospechas sobre la política exterior que los EEUU están aplicando en la región.

















