
Países deberán comprometerse a reducir emisiones para salvar el planeta. La XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático de la ONU, también conocida como la Cumbre de Copenhague o COP 15, comenzó el día de hoy, lunes 7 de diciembre, con la asistencia de representantes de 192 países. El objetivo de esta cumbre es la conclusión de un acuerdo jurídicamente vinculante sobre el clima que permita mantener a dos centígrados el alza de la temperatura media de la Tierra para el fin del siglo.
Se trata de la cumbre más importante desde la de Kyoto, en donde se establecieron las primeras metas de reducción de emisiones de carbono. Se espera obtener un acuerdo jurídicamente vinculante, que reemplace al protocolo de Kyoto, que acaba el 2012. La cumbre no sólo reunirá a los presidentes y sus representantes, sino también a los mayores expertos en medio ambiente del mundo, y representantes de organizaciones no gubernamentales. Organizaciones como Greenpeace y Tcktcktkc esperan que en esta cumbre se pueda obtener un acuerdo justo, en especial con los países pobres que han contribuido menos con el calentamiento global pero lo sufrirían más; ambicioso y vinculante, es decir, que establezca objetivos claros que puedan ser monitoreados y exigibles. De no hacerlo, los científicos consideran que se producirá un alza de la temperatura de la Tierra, lo que, entre otras cosas, ocasionará un incremento del nivel del mar, afectando a las ciudades costeras, climas más extremos en todo el mundo, y la degradación de varios tipos de ecosistemas. Según la ONU, el tercer país más vulnerable en el mundo a los efectos del calentamiento global es el Perú.
No se esperaba una situación muy promisoría de esta cumbre, tras los resultados de la Cumbre de Barcelona. Esta última se estancó debido a la fuerte divergencia entre los países industrializados y los países del sur. Los primeros buscaban un acuerdo único que incorpore a todos los países, mientras que los países del sur, exigían que se reconozca la deuda histórica de los países desarrollados. Sin embargo, la mayor preocupación era la posición de EEUU, país que no ratifico el protocolo de Kyoto. En Barcelona anunció que no ofrecería ninguna cifra de reducción en Copenhague debido a que esperan que el Senado apruebe previamente la Ley de Reducción de emisiones, lo que puede suceder a mediados del 2010.
Sin embargo esto cambió tras la Cumbre Amazónica realizada en Manaos, a la que asistió, como invitado, el presidente Francés Nicolás Sarkosy. En la misma, ambos países acordaron llevar una posición común, que plantea entre otras cosas la creación de una Organización Mundial del Medio Ambiente. Ambos países se comprometieron a buscar la mayor cantidad de adhesiones posibles para sumarse a su posición. En palabras del presidente francés, no aceptarán que otros digan “ya veremos mañana”.
Por su parte los EEUU han enviado un mensaje contradictorio. Por un lado anunciaron una primera cifra de compromiso, una reducción de 17% en las emisiones para el 2020 frente a los niveles del 2005. Se espera que la reducción sea progresiva, de modo que para el 2025 sea del 30%, un 42% para el 2030 y un 83% para el 2050. Pero por el otro, el presidente Obama anunció que sólo asistirá a la clausura de la Cumbre en caso de que su presencia contribuya a lograr un acuerdo, y no desde el 9 de diciembre, como se tenía programado inicialmente. Luis Ignacio “Lula” da Silva, presidente de Brasil, respondió al mandatario estadounidense diciendo que “la propuesta de EEUU está muy por debajo de su responsabilidad”.
Poco después del anuncio estadounidense China lanzó sus propias propuestas. China anunció una reducción del 40% y 45% de su intensidad de carbono. Esto significa la reducción de la emisión de CO2 por cada unidad de Producto Bruto Interno de su país. Eso significa que la reducción o no del CO2 estará ligada a su desarrollo económico. Eso implica que, al ritmo de crecimiento actual, la tasa de emisión de CO2 de China aumentaría, aunque a menor velocidad que la actual. Según China, esta reducción es equivalente al 25% de reducción de CO2 que se tiene que hacer para evitar el calentamiento climático.
Sin duda la Cumbre de Copenhague será un momento clave para determinar el futuro de nuestro planeta. Los líderes del mundo deben demostrar que están a la altura del reto y acordar soluciones concretas ante el calentamiento global.
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